Solidaridad laboral en tiempo de COVID

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En esta sección presentamos casos emblemáticos de buenas y malas prácticas en responsabilidad social y sostenibilidad

Carlos calles, responsabilidad social, solidaridad laboral, COVID 19

Solidaridad laboral y COVID

 Por: Carlos Calles

Las empresas y los profesionales de Recursos Humanos deberían engrandecer su responsabilidad social en estos tiempos de crisis sanitaria y económica apoyando a quienes buscan oportunidades en el mercado laboral, aún si las oportunidades no están en sus empresas.

Promover candidatos, publicar posiciones abiertas de otras empresas de diferente ramo o industria para no entrar en conflictos son algunas opciones. Promocionar perfiles Linkedin, promover emprendedores y emprendimientos es otra forma.

La solidaridad es responsabilidad social. Hacer algo por los demás es hacerlo por nosotros mismos y nuestras organizaciones.

Participar más y hacer más trabajo con grupos de intercambio de talento es otra forma de activar a la sociedad y nuestra responsabilidad social.

En tiempos de crisis, la planeación y las buenas acciones son de gran valor.

Vamos a crear valor desde Recursos Humanos en estos nuevos y retadores tiempos.

Riesgo laboral en teletrabajo

seguridad laboral, responsabilidad social, sustentabilidad

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En esta sección presentamos casos emblemáticos de buenas y malas prácticas en responsabilidad social y sostenibilidad

Responsabilidad Social, sustentabilidad, CEMEFI, comunidad

Riesgos laborales y teletrabajo

 Por: Julio Rodríguez

La aparición del Covid19 de forma inesperada ha generado una serie de cambios y adaptaciones en las empresas para reducir el nivel de exposición y contagio de sus trabajadores y la vez mantener los niveles de productividad estipulados en sus planes de negocios. El teletrabajo que ya había sido adoptado por algunas empresas de servicios como modalidad para reducir sus costos operativos, pasó a ser un elemento importante y necesario en la actividad laboral de muchas empresas para mantener al trabajador libre del contagio del Covid19.
Esto trajo consigo la reducción significativa trabajadores asistiendo al sitio de trabajo de la empresa, sobre todo aquellos asignados a tareas administrativas y no involucrados directamente en las operaciones, mantenimiento y servicios básicos. Indudablemente que los aspectos de prevención y las condiciones del medio ambiente de trabajo existentes en la oficina o instalación de la empresa, a las cuales el trabajador estaba sujeto de manera regular, variaron significativamente al ordenarle permanecer y trabajar desde casa.
Hay un aspecto relevante a considerar, motivo del presente artículo y que se relaciona con los factores ergonómicos y psicosociales a los que está expuesto el trabajador cuando tiene que realizar sus labores desde casa, en lugar de realizarlo en su sitio habitual de trabajo.
Surge hacernos las siguientes preguntas, en línea con la realización del teletrabajo por el periodo mientras dure la actual pandemia:
• ¿Posee el trabajador un sitio de trabajo en casa que reúna las condiciones ergonómicas y psicosociales de acuerdo con su la política de Seguridad y Salud de su empresa y que cumpla con los requerimientos legales y las normas técnicas vigentes?
• ¿Son adecuadas las condiciones de espaciamiento, mobiliario, equipos de computación, iluminación, ruido, ventilación y temperatura en el sitio de trabajo en casa?
• ¿Está cumpliendo el trabajador con las pausas activas, horario de trabajo, higiene postural y condiciones de salud mientras realiza el trabajo desde casa?
No sabemos hasta cuando durará la restricción de presencia del trabajador en el sitio habitual del trabajo por motivos del Covid19. Lo que si es cierto es que post-pandemia, algunas empresas decidirán mantener a cierto número de sus trabajadores en casa, como una forma de trabajo habitual. En ese sentido cobra mayor fuerza y necesidad que la empresa deba gestionar o asegurar para el trabajador, un sitio seguro de trabajo desde casa.

Seguridad en la nueva normalidad

Responsabilidad social, sustentabilidad, CEMEFI

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En esta sección presentamos casos emblemáticos de buenas y malas prácticas en responsabilidad social y sostenibilidad

Responsabilidad Social, sustentabilidad, CEMEFI, comunidad

Seguridad en la nueva normalidad

 Por: Carlos Calles

Aunque los protocolos sanitarios como quedarse en casa, sana distancia y comunicación y compras en línea deberían propiciar la reducción de problemas de seguridad personal y de nuestro patrimonio, al parecer no siempre es así.

Para no ser parte de las estadísticas de inseguridad recomendamos que, tras el cubrebocas, los lentes y/o la careta protectora sigan atentos a los posibles eventos y sobre todo a las personas que se esconden y usan como disfraz estos aditamentos de protección sanitaria.

La pandemia no nos ha vuelto mejores personas, los vándalos, delincuentes y criminales siguen en las calles y no debemos relajar nuestra protección y seguridad, al contrario, estar alertas es muy importante.

Las visitas a sucursales bancarias y otros lugares de riesgo no protegidos en la pandemia deben ser bajo extremo cuidado.

Protección sanitaria, personal y patrimonial van de la mano aún en la nueva normalidad.

Vinculación con comunidad

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Responsabilidad Social, sustentabilidad, CEMEFI, comunidad

Vinculación con comunidad

 Por: Evodio Sánchez

Se propone una metodología que consta de 3 fases que incluyen 8 actividades claves, las cuales desarrollaremos a continuación:

Fase 1: Preparación

  • Enfoque del problema: se debe identificar que se quiere resolver y entender sus causas.
  • Metas y objetivos de la vinculación: se determina los objetivos de la práctica con la esencia de la empresa (misión, visión y valores) con el fin de lograr conectar con la comunidad y empleados.
  • Formulación de acciones: se crean propuestas para solucionar el problema seleccionado.
  • Configuración y elección de alternativas factibles: se analizan las propuestas y se seleccionan aquella de mayor impacto para resolver el problema tomando en consideración su relación con la empresa, su factibilidad, inversión y esfuerzo.
  • Mapeo de la comunidad: se identifica las características de la comunidad con la que se va a hacer contacto en lo referente a su demográfica, tradiciones, cultura y gravedad del problema en la comunidad.

Fase 2: Logro de la Vinculación

  • Contacto con la comunidad: se busca hacer partícipe a la comunidad con las decisiones, además la actuación de la empresa debe basarse en los Derechos Humanos.
  • Visitas de campo: se realizan reuniones de confianza con la comunidad para fortalecer los lazos.
  • Alianzas: se buscan formar alianzas con otros actores interesados en solucionar el problema como puede ser el gobierno, organizaciones de la sociedad civil y empresas privadas con el fin de tener mayor alcance y recursos.

Fase 3: Acción Comunitaria

  • Implementación del programa: se realiza la iniciativa contemplando medidas de prevención y mitigación, así como planes de gestión social.
  • Trabajo de largo plazo: dado que el problema es complejo se busca crear capacidades en los implementadores, así como crear infraestructura que sirva de base y la creación de estimulaciones que mueven a la comunidad a involucrase con la práctica.
  • Mejora continua: se realizan auditorias de la iniciativa de vinculación con indicadores de operativos (miden el desarrollo) y estratégicos (miden la disminución del problema). Todos los resultados deben presentarse con total transparencia.

El papel de las organizaciones para resolver problemas de la comunidad es parte esencial de la estrategia de negocio, ya que cada vez los clientes y la sociedad cuestiona el deber de intervención de las empresas para solucionar aquellas problemáticas que la comunidad padece. Se debe olvidar los éxitos de corto plazo con fines de propaganda basados en una supuesta preocupación por el bien común, el interés debe ser real no por una cuestión de reputación, sino porque es la única salida para una sobrevivencia exitosa de la empresa en el largo plazo.

Empresa y comunidad

empresa y voluntariado

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Empresa y comunidad

 Por: Evodio Sánchez

Después de analizar varias iniciativas de Responsabilidad Social que involucran una vinculación con la comunidad, identifiqué un patrón que inicia con la intención de la empresa por solucionar un problema, pero donde se carece de la comprensión y causas que lo originan, inclusive pueden ser externalidades (sociales, ambientales o económicas) de la misma empresa que lo alimenten.

Rara vez se hace una reflexión sobre cómo la ayuda ofrecida a la comunidad debería de mantener una relación con la misión, visión y valores de la empresa, porque el problema a solucionar probablemente requiere de un compromiso de largo plazo debido a que las causas son múltiples, por tanto, es poco factible solucionarlo en poco tiempo, además se involucran recursos escasos que pocas veces son bien aprovechados debido a que no existe una estrategia de vinculación con la comunidad.

Lo anterior resulta en la formación de objetivos encausados en mejorar la reputación de la compañía a través de una iniciativa de RS que intenta conectar con una comunidad para pretender resolver un problema, cuyo resultado sólo hará que se conozca la punta del iceberg del problema que se quiere solucionar. Esta cadena de errores viene a reflejarse en los indicadores utilizados para monitorear el desarrollo y resultados, cuya información se enfoca en la volumetría de los esfuerzos y en poco o nada sobre la mitigación del problema (social, ambiental o económico) a resolver.

Por ejemplo, una empresa puede pretender aumentar el empleo para una cierta comunidad a través de una serie de cursos especializados que capacitan a jóvenes en edad de trabajar. Para lo cual centra sus indicadores en: horas de capacitación, número de cursos, número de capacitados/participantes, número de empresas aliadas, asistencia/deserción de los participantes y número de graduados o certificados

El interés es lograr que los jóvenes capacitados puedan emplearse dentro de la organización o con un proveedor o cliente, con el fin de crear un beneficio mutuo, pero el indicador que demostraría el alcance del objetivo se omite debido a los pobres resultados, según los estudios del análisis en las iniciativas de vinculación en promedio el 5% de los participantes logra colocarse el primer año y el segundo año se muestra un disminución de hasta un 2%, por lo que es mejor mostrar a los grupos de interés resultados de volumetría que la solución real para resolver el problema.

Las iniciativas de vinculación son implementadas en su mayoría por empleados voluntarios que inician con entusiasmo y dedicación causando un sentido de pertenencia, pero después de los bajos resultados ocasiona el efecto contrario, ya que se desaniman por los pobres resultados y la empresa con los años entierra la iniciativa dejando en la mente de los grupos de interés la falta de capacidad para resolver el problema de la comunidad.

Disciplina operacional y Covid

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Disciplina operacional y Covid

 Por: Julio César Rodríguez

La clave en las empresas para prevenir accidentes y enfermedades ocupacionales es instituir la disciplina operacional a nivel individual y colectivo; es decir todos y cada uno de los integrantes de la organización “realizan cada actividad de la manera correcta, siempre”.
Con la aplicación de la disciplina operacional en forma continua, se logra reducir el nivel de riesgo, al disminuir la exposición y probabilidad de contagio, así como las consecuencias y gravedad de la afección ante la presencia del Covid19.
Asumimos que toda empresa socialmente responsable ha generado las políticas, procedimientos y modalidades de trabajo para prevenir el contagio de sus trabajadores. Algunas han aplicado el teletrabajo, eliminado la exposición en el ambiente laboral. Otras han limitado el número de empleados presentes en el sitio de trabajo, reduciendo la probabilidad de contagio y otras empresas, por su producción continua, mantienen a sus trabajadores asistiendo en forma permanente a los centros de trabajo.
Por supuesto que el nivel de riesgo en el ambiente laboral es mayor en esta última modalidad. La aplicación de la disciplina operacional ante estas circunstancias es crucial para mantener a los trabajadores libres de contagio del Covid19, así como también de cualquier accidente u otra enfermedad profesional.
Dentro de las políticas y procedimientos adoptados por cada empresa, debe enfatizarse la aplicación de la disciplina operacional. Para ello es necesario que cada trabajador sepa cómo realizar cada tarea correctamente, incluyendo las medidas implementadas para prevenir el contagio. De igual manera debe verificar que sus compañeros aplican las mismas medidas de prevención.
En segundo lugar, debe asumir el compromiso de realizar lo planificado. Asimismo, alertar sobre aquellos procedimientos que le parecen inseguros, asumir la responsabilidad personal por lo que realiza y mantener la concentración en la tarea que está realizando.
Por último, cada trabajador debe es estar consciente de la potencialidad de contagio y de lo grave de la situación y sus consecuencias. Para ello, debe tener en cuenta que la tarea puede desviarse de lo planeado, mantener una visión amplia de lo que ocurre a su alrededor, controlar su ambiente de trabajo y las tareas que realiza.

Sostenibilidad ambiental

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Sostenibilidad ambiental

 Por: Blanca América Flores

El comportamiento de hoy construye el futuro del planeta, la concepción económica basada en el consumismo, la urbanización desmedida, la obtención de recursos para el consumo impacta de forma negativa al ambiente en que vivimos, el bienestar de las personas y la sostenibilidad.
La sostenibilidad ambiental es el principio rector, relacionado con el equilibrio social, económico y ambiental, de manera que se garantice, una continuidad en el futuro. El término involucra fomentar una cultura ambiental de manera tal que las personas sean conscientes del impacto de sus actividades, teniendo como prioridad, implementar medidas que aseguren la prevención, o la minimización de sus actividades, productos y servicios de las industrias y de la rutina cotidiana del ser humano.
Este enfoque está haciendo que las organizaciones cambien constantemente su sistema de gestión ambiental, ya que el enfoque tradicional resulta insuficiente para detener los efectos sobre el planeta. Un sistema de gestión que se encamine a la sustentabilidad ambiental incorpora la perspectiva del análisis del ciclo de vida del producto, considera la huella de carbono, la hídrica y la ambiental de su producto como indicadores y la economía circular como práctica para demostrar el compromiso con la sociedad y la sostenibilidad.
De manera individual podemos tomar acción para contribuir en la sostenibilidad, con un compromiso firme y conciencia del efecto de nuestras las acciones en el ambiente, algunas de estas acciones pueden ser: reducir y cuidar el agua, minimizar el consumo de energía, reutilizar, reciclar, separar los residuos, usar tecnologías verdes, contribuir a la educación y acción ciudadana, estar pendientes de las políticas emitidas a nivel del estado que puedan impactar y de manera periódica evaluar el comportamiento personal y compensar los impactos negativos.

Empresas y calidad de vida

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Empresas y calidad de vida

 Por: Evodio Sánchez

Para emprender una iniciativa de calidad de vida en una organización se requiere analizar las condiciones trabajo y su impacto en: calidad del ingreso; descanso y ocio; plan de carrera; alimentación y salud; educación; relaciones laborales y sociales (patrón, jefes, empleados, comunidad); lugar de trabajo; ética empresarial y abusos laborales; transporte; vivienda y servicio público; espiritualidad, religión y creencias personales; lealtad y percepción sobre la empresa.
Mejorar la calidad de vida, debe iniciar con los problemas más graves, como el aumento en costos, ineficiencia de los procesos o multas. Por ejemplo, el ausentismo puede estar relacionado a un clima laboral nocivo o a problemas de salud cuya causa radica en las condiciones laborales.
Alcanzar la satisfacción laboral requiere de una revisión profunda de la misión y visión de la empresa. Pocos trabajadores se sentirán motivados, si saben que la organización tiene como único fin las utilidades. Determinar el grado de compromiso para mejorar depende de la madurez de la responsabilidad social en la empresa. En caso de no tener estas iniciativas, se debe plantear un mapa de ruta basado en los problemas encontrados.
El vacío laboral, es decir, la falta de significado que siente un empleado se debe a la percepción de saber que lo que hace no interesa a nadie. Esto, sin duda, puede ser un reto difícil de solucionar.
Las organizaciones deben buscar un propósito de valor que conecte con los empleados, lo que requiere de una selección de valores apropiados. Las prácticas de responsabilidad social orientadas a mejorar la calidad de vida deben orientarse en salud y seguridad en el trabajo; relaciones labores y derechos humanos; prestaciones económicas y capacitación y sano esparcimiento.
Los beneficios de una calidad de vida sana traen resultados positivos como: mejor desempeño, mayor eficiencia en los procesos, lealtad, reputación, imagen, compromiso, innovación, competitividad y utilidades. Porque las empresas están formadas por personas, y si ellas están satisfechas con su trabajo, probablemente buscarán que su organización siga existiendo en el largo plazo.

Sobrevivir al COVID

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Sobrevivir al COVID

 Por: Inés Guardia

Algunas estrategias durante la nueva normalidad: Primero obedecer los protocolos de salud y tratar de disminuir la brecha digital para incorporar las opciones de la tecnología a las actividades laborales como formas de teletrabajo, trabajo desde casa, reuniones virtuales, educación digital entre otras. Esto para las personas que conservan su trabajo, las personas que perdieron su empleo necesitan adquirir habilidades digitales, conocer las nuevas tendencias de la economía y perfiles que se requieren y si es posible desarrollarse en las ocupaciones que van a ser falta en la era digital tal como director de transformación digital, científico de datos, talento digital, gestión de ciudades inteligentes, director de sostenibilidad, innovación digital, continuidad del negocio, marketing digital y contenidos digitales o todas aquellas actividades que no pueden ser reemplazadas por la inteligencia artificial como son las relacionadas con artes y oficios. La lista de nuevos empleos y oportunidades es grande, el desafío desarrollar las habilidades para acceder a esas fuentes de trabajo tales como especialista en la nube, operador de drones, creador de contenidos de youtube, Instagram, blogs o analista de Big Data, por mencionar otros. Pero, sobre todo, es necesario repensar en la forma de producir las sociedad porque definitivamente esta pandemia cambio la formas de producción así como la manera de relacionarnos. Visto, así las cosas, hay que pensar en lo local, promover el comercio local y opciones ambientalmente amigables, mercadear desde los bienes y servicios desde esta perspectiva con énfasis en la creación de valor compartido; establecer alianzas y participar en plataformas como SEDEX y EcoVadis que promueven el comercio ético y conectan a proveedores locales con grandes compradores globales. Finalmente, es necesario un ciudadano más comprometido con su entorno inmediato, más participativo, que promueva políticas públicas encaminadas al desarrollo local y este comprometido con el cuidado del ambiente a fin de asegurar la supervivencia del planeta mismo.

Economía y COVID

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Economía y COVID

 Por: Inés Guardia

¿Es posible lograr un balance adecuado entre salud y economía durante la nueva normalidad? Lo primero es la prevención: hay que cuidarse, obedecer los protocolos de sanidad en los diferentes países, usar la mascarilla, lavarse las manos y limpieza en los alimentos, guardar la sana distancia y evitar las salidas no esenciales. Con relación a la economía: reducir los gastos innecesarios, limitar las compras, cancelar los saldos en las tarjetas de crédito y sobre todo reinventarse o incorporar el uso de las tecnologías para acortar la brecha social y continuar aquellos que tienen MiPymes cumpliendo con los requerimientos de sus clientes en bienes y servicios. Ejemplos hay muchos: pequeñas fondas o restaurant que incorporaron entrega a domicilio o venta a comercios o edificios corporativos para continuar con sus ingresos y no tener que optar por el despido de sus trabajadores o cerrar sus comercios. La otra opción establecer alianzas entre empresas para ofrecer nuevas opciones a los clientes, por ejemplo, una alianza entre carnicería, frutería para llevar en un solo viaje los alimentos a los clientes. En otro orden de ideas, debemos tener claro que el momento es de gran oportunidad a nivel empresarial para que comuniquen las acciones llevadas a cabo, contribuyan con la estabilidad económica evitando despidos y transformando procesos operativos para, por ejemplo, hacer respiradores o gel antibacterial, así como apoyos a través de los bancos de alimentos o en alianzas con gobiernos para equipamiento de hospitales. En este sentido, las empresas socialmente responsables y sostenibles en la región han dado ejemplo del poder que tienen para incidir positivamente en las comunidades y se han ganado el prestigio y reconocimiento de la población