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En esta sección presentamos casos emblemáticos de buenas y malas prácticas en responsabilidad social y sostenibilidad

Economía y COVID

 Por: Inés Guardia

¿Es posible lograr un balance adecuado entre salud y economía durante la nueva normalidad? Lo primero es la prevención: hay que cuidarse, obedecer los protocolos de sanidad en los diferentes países, usar la mascarilla, lavarse las manos y limpieza en los alimentos, guardar la sana distancia y evitar las salidas no esenciales. Con relación a la economía: reducir los gastos innecesarios, limitar las compras, cancelar los saldos en las tarjetas de crédito y sobre todo reinventarse o incorporar el uso de las tecnologías para acortar la brecha social y continuar aquellos que tienen MiPymes cumpliendo con los requerimientos de sus clientes en bienes y servicios. Ejemplos hay muchos: pequeñas fondas o restaurant que incorporaron entrega a domicilio o venta a comercios o edificios corporativos para continuar con sus ingresos y no tener que optar por el despido de sus trabajadores o cerrar sus comercios. La otra opción establecer alianzas entre empresas para ofrecer nuevas opciones a los clientes, por ejemplo, una alianza entre carnicería, frutería para llevar en un solo viaje los alimentos a los clientes. En otro orden de ideas, debemos tener claro que el momento es de gran oportunidad a nivel empresarial para que comuniquen las acciones llevadas a cabo, contribuyan con la estabilidad económica evitando despidos y transformando procesos operativos para, por ejemplo, hacer respiradores o gel antibacterial, así como apoyos a través de los bancos de alimentos o en alianzas con gobiernos para equipamiento de hospitales. En este sentido, las empresas socialmente responsables y sostenibles en la región han dado ejemplo del poder que tienen para incidir positivamente en las comunidades y se han ganado el prestigio y reconocimiento de la población