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Interoperabilidad ASG: marcos, datos e informes de sostenibilidad 

Este artículo analizamos cómo la interoperabilidad entre estándares como GRI, SASB, ESRS y CDP facilita la elaboración de informes de sostenibilidad más consistentes, trazables y alineados con las nuevas exigencias regulatorias.

Portada de blog sobre interoperabilidad ASG con bloques de madera y flechas que parten de una base común hacia distintas direcciones, junto al título “Interoperabilidad ASG: una base, múltiples reportes”.

21 de julio de 2026

En el contexto de la contabilidad ambiental y social, la interoperabilidad ASG se refiere a la compatibilidad entre distintos marcos y estándares. Entre ellos se encuentran las NIIF S1 y S2 del ISSB, los ESRS elaborados por EFRAG y los Estándares GRI. De este modo, las empresas pueden reportar la gestión de la sostenibilidad de manera coherente y reducir la duplicación de esfuerzos.

El ecosistema de los informes de sostenibilidad ha dejado atrás la divulgación voluntaria y fragmentada, para convertirse en un marco regulatorio estricto, estandarizado y digital. En este contexto, la gestión de los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) busca cumplir con mandatos legales corporativos y financieros de alta exigencia.

En Guardia Consultores queremos presentarles los últimos avances en esta convergencia. Con ese propósito, analizamos la relación entre GRI, SASB/ISSB, CSRD, CSDDD y CDP, así como las mejores prácticas para elaborar informes de sostenibilidad.

Interoperabilidad ASG entre los principales marcos y estándares

A nivel global, uno de los mayores avances en materia de sostenibilidad es la interoperabilidad. Para lograrla, los organismos emisores de normas han coordinado esfuerzos para reducir la carga de reporte. El objetivo es que las empresas puedan “reportar una vez y divulgar en múltiples canales”.

GRI (Global Reporting Initiative) y SASB (Sustainability Accounting Standards Board)/ ISSB

GRI se mantiene como un estándar global de referencia para la materialidad de impacto. Es decir, para informar cómo afecta la empresa a la economía, el ambiente y las personas.

Por otro lado, SASB se integró al ISSB (International Sustainability Standards Board). Este organismo es responsable de las normas NIIF S1 y S2. SASB se mantiene como una referencia central para la materialidad financiera, pues permite analizar cómo los factores ASG afectan el valor financiero de la empresa.

Avance en interoperabilidad ASG: La ISSB y GRI acordaron unificar métricas sectoriales y temáticas. De esta forma, las empresas pueden utilizar metodologías de forma complementaria sin duplicar esfuerzos.

CDP (Carbon Disclosure Project)

A su vez, la CDP funciona como un canal de recopilación y divulgación de datos ambientales para inversionistas y clientes.

Avance en interoperabilidad ASG: La plataforma de CDP está alineada con la norma climática NIIF S2 del ISSB. Además, mantiene un mapa de correspondencia con el estándar ESRS E1 de la Unión Europea y una estrecha colaboración con GRI. Esto facilita el uso de los datos climáticos y de biodiversidad del informe corporativo en el cuestionario de CDP.

El bloque regulatorio europeo: CSRD y CSDDD

La CSRD (Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa) utiliza los estándares ESRS (European Sustainability Reporting Standards). En concreto, esta obligación aplica a las grandes empresas con más de 1,000 empleados y una facturación neta anual superior a 450 millones de euros. Estas empresas deben reportar los datos de su ejercicio fiscal previo.

Asimismo, el reporte debe seguir el principio de doble materialidad y contar con verificación externa de garantía limitada, de acuerdo con las modificaciones introducidas por la Directiva (UE) 2026/470.

En Guardia Consultores hemos analizado previamente qué es la CSRD y cómo influye en los informes de sostenibilidad.

Por su parte, la CSDDD (Directiva de Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa), obliga a las empresas incluidas en su ámbito a actuar. Para ello, deben establecer procesos que permitan identificar, evaluar, prevenir y mitigar impactos negativos sobre los derechos humanos y el ambiente en toda la cadena de valor.

La obligatoriedad en los balances se hará progresivamente en los próximos años. Por esta razón, es recomendable que las empresas comiencen a diseñar sus sistemas de gobernanza con anticipación.

Infografía sobre interoperabilidad ASG que muestra cómo una misma base de información puede alimentar reportes bajo GRI, NIIF S1 y S2, ESRS y CDP, con datos consistentes, trazables y auditables.

Infografía sobre interoperabilidad ASG

El enfoque IRO y el declive de la matriz de materialidad

Estábamos acostumbrados a representar la matriz de materialidad en un gráfico de dos ejes. Este gráfico cruzaba la “importancia para los grupos de interés” con la “importancia para el negocio”. Ahora bien, los cuadrantes tradicionales de la matriz de materialidad presentaban tres limitaciones fundamentales:

En primer lugar, el exceso de subjetividad. Ya que el análisis dependía de encuestas de percepción cualitativas, con preguntas como: “¿Qué tan importante considera este tema?”. En consecuencia, el análisis tenía menos rigor técnico.

En segundo lugar, la simplificación. Promediar el impacto social de una empresa con su riesgo financiero terminaba por diluir las crisis potenciales. Tampoco permitía valorar adecuadamente los riesgos críticos para el negocio.

Por último, la falta de trazabilidad. Las metodologías no se integraban con los sistemas de control interno ni con las matrices de riesgos financieros de las compañías.

Hoy en día, los estándares e inversionistas no buscan un “gráfico de burbujas de opinión”, sino que exigen datos duros, financieros y auditables.

El enfoque IRO (Impactos, Riesgos y Oportunidades)

El panorama regulatorio está liderado por la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD/ESRS) en Europa. A este se suman las normas del Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB/IFRS) y GRI. En conjunto, estos marcos han transformado la doble materialidad en un proceso de gestión de riesgos empresariales (ERM).

La medición se hace a partir del desglose de los IRO:

  • Materialidad de impacto (Inside-out). Evalúa cómo las actividades y la cadena de valor de la empresa afectan el ambiente y la sociedad. Ya no se mide únicamente a partir de  opiniones, sino bajo criterios estrictos de gravedad, alcance, escala e irremediabilidad.
  • Materialidad financiera (Outside-In). Evalúa cómo los factores externos generan riesgos y oportunidades que impactan en los flujos de caja, costo de capital, valor de los activos o acceso a financiamiento a corto, mediano y largo plazo.

Un asunto es material si lo es desde la perspectiva de impacto, desde la financiera o desde ambas. Estas perspectivas no se promedian entre sí; se analizan y gestionan de forma independiente.

Integración con el sistema de gestión de riesgos (ERM)

Las normas exigen que la materialidad financiera se gestione en el área de finanzas y riesgos de la empresa. Al mapear los temas ASG como riesgos tradicionales, la organización adopta metodologías cuantitativas y cualitativas de la industria financiera:

  • Cálculo de probabilidad e impacto económico. Los riesgos climáticos, regulatorios o de capital humano se miden con base en su probabilidad de ocurrencia y su magnitud financiera estimada.
  • Análisis de escenarios. Se evalúa la resiliencia del modelo de negocio ante diferentes escenarios. Por ejemplo, un aumento de temperatura de 1.5 °C o 2 °C en el caso de los riesgos climáticos.
  • Trazabilidad y auditoría. El resultado es un análisis de riesgos estructurado y auditable por terceras partes, como exigen algunos de los nuevos marcos de reporte.

Mejores prácticas para la elaboración de informes

En Guardia sugerimos la siguiente ruta de acción para lograr el cumplimiento:

1. Análisis de doble materialidad como punto de partida

Los informes alineados con la CSRD o que combinen GRI y SASB, no pueden estructurarse sin un ejercicio de doble materialidad. Por lo tanto, se debe evaluar cada tema ASG bajo 2 perspectivas:

  • Materialidad de impacto. Comprende los impactos reales o potenciales, positivos o negativos de la empresa en el entorno.

  • Materialidad financiera. Analiza cómo estos temas generan riesgos u oportunidades financieras que afectan el flujo de caja o el valor de la empresa.

2. Bases de datos centralizadas

CDP, CSRD y el ISSB solicitan datos climáticos, como las emisiones de Alcance 1, 2 y 3. Para aprovechar la interoperabilidad ASG, la mejor práctica es contar con una base de datos centralizada o contratar un software ASG.

De este modo, se evitan los silos de información y se favorece la trazabilidad. También se facilita la reutilización de las métricas calculadas para la CSRD o GRI al responder el cuestionario de CDP.

3. Datos auditables

La regulación europea exige verificación externa, mientras que los mercados financieros globales demandan información de sostenibilidad cada vez más confiable. Es decir, las métricas de sostenibilidad deben tratarse con el mismo rigor que los datos financieros.

En este sentido, recomendamos establecer controles internos y pistas de auditoría claras para cada dato. Así como documentar las metodologías de cálculo utilizadas en las estimaciones ambientales y los escenarios climáticos.

4. Integrar la Debida Diligencia (alineación CSDDD-CSRD)

La mejor práctica es utilizar los hallazgos de los procesos de debida diligencia requeridos por la CSDDD. Estos deben incorporarse en las secciones de Gobernanza y Gestión de Riesgos de los informes elaborados bajo la CSRD, en particular bajo el estándar ESRS 2.

Esto contribuye a que las políticas de derechos humanos reflejen acciones de mitigación en la cadena de suministro.

5. Uso de lenguaje digital (XBRL)

En la CSRD, la información de sostenibilidad debe integrarse en el informe de gestión anual y en formato XBRL.

Conclusión

Los informes de sostenibilidad avanzan hacia una mayor profesionalización e integración con la información financiera. Las empresas que abordan estos marcos solo como un ejercicio de relaciones públicas se exponen a riesgos regulatorios y financieros.

Por consiguiente, la adopción de la doble materialidad, la estructuración de datos auditables y el aprovechamiento de la interoperabilidad ASG entre GRI, ISSB, CSRD y CDP son vías recomendadas. Estas permiten transformar el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva sostenible.

Autora

Con más de 19 años de trayectoria, Inés Guardia es Directora de Guardia Consultores. Acompaña a empresas en la identificación y gestión de riesgos y oportunidades ASG, con el objetivo de integrar la sostenibilidad en la estrategia, fortalecer la resiliencia y generar valor para el negocio.

Foto de perfil de ines guardia, directora de Guardia Consultores