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Debida diligencia en Derechos Humanos: un nuevo estándar empresarial

En este blog te compartimos el enfoque de debida diligiencia, su importancia en el contexto ASG acutal y la metodología con la que acompañamos a nuestros clientes.

El concepto de debida diligencia en Derechos Humanos esta cada vez más presente en contexto de la sustentabilidad y la gestión ASG, debido a las regulaciones europeas CSRD y CSDDD, el enfoque de las empresas ha ido migrando del cumplimiento a la gestión de riesgos.

Pero, ¿qué busca la debida diligencia en Derechos Humanos y por qué se ha incrementado su relevancia?

Es importante aclarar que la debida diligencia en derechos humanos es un proceso continuo que empresas realizan para contar con un sistema que les permita identificar, prevenir, mitigar y, en su caso, reparar los impactos adversos que sus actividades o relaciones comerciales tengan sobre los derechos humanos. Así es, el enfoque central es reducir de forma proactiva los impactos negativos, directos o indirectos, en las personas.

Los elementos de la debida diligencia en Derechos Humanos

La debida diligencia en derechos humanos puede entenderse como un sistema de gestión que pone en el centro a las personas y, en consecuencia, la protección de sus derechos fundamentales. Igual que otros sistemas de gestión, incluye componentes como compromisos y políticas, igual que otros sistemas de gestión. Sin embargo, su principal diferenciador es el enfoque preventivo y continúo orientado a identificar riesgos, prevenir impactos, mitigar afectaciones y, cuando es necesario, implementar mecanismos de remediación.
Se enfoca en ocho temas críticos: trabajo infantil, trabajo forzoso, salud y seguridad laboral, libertad de asociación y negociación colectiva, discriminación, prácticas disciplinarias, jornadas de trabajo y salario digno.

Más allá del cumplimiento documental, busca que las organizaciones desarrollen la capacidad de reconocer y gestionar sus riesgos e impactos de manera continua, integrando la protección de los derechos humanos dentro de la toma de decisiones y la operación diaria.

¿Qué relación tiene con la Norma SA8000:2026?

La norma SA8000 se basa en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, enfocándose en temas críticos relacionados con los derechos laborales, las condiciones de trabajo y la debida diligencia en derechos humanos

En su versión más reciente, la SA8000 fortalece el enfoque de gestión más allá cumplimiento documental. La norma pone un mayor énfasis en la implementación de estructuras de gobernanza, la gestión basada en riesgos, la participación de las personas trabajadoras y el alcance hacia toda la cadena de valor. Además, se alinea marco “Proteger, Respetar y Remediar” de la ONU, establecido en los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos, que reconoce la responsabilidad de las empresas de prevenir impactos adversos, gestionar riesgos y facilitar mecanismos efectivos de reparación cuando exista una afectación.

Esta evolución refleja una tendencia global en los estándares internacionales: pasar de modelos centrados únicamente en políticas y auditorías, hacia sistemas preventivos de gestión, supervisión y mejora continua, especialmente en industrias con mayores riesgos e impactos sociales.

Estándares de industria

Las distintas industrias también están evolucionando hacia estándares y programas de abastecimiento responsable más robustos, que buscan que proveedores y socios comerciales implementen sistemas preventivos para identificar, gestionar y mitigar impactos sobre las personas dentro de sus operaciones y cadenas de valor. Este enfoque llega hasta los procesos de abastecimiento de ingredientes para sus productos

Algunos ejemplos de esta tendencia son los programas de abastecimiento responsable de Copermark en la industria de los metales, los estándares de sostenibilidad y derechos humanos de Nestlé y el Rainforest Alliance Sustainable Agriculture Standard, ambos en la agroindustria.

¿Qué tienen en común estos estándares? Elementos como la trazabilidad, la evaluación de riesgos, el monitoreo al desempeño social de la cadena de suministro, la mejora continua, y por supuesto, el enfoque de debida diligencia en derechos humanos.

¿Cómo lo hacemos en Guardia?

En este proceso, acompañamos a las organizaciones mediante una metodología enfocada en fortalecer sus procesos de debida diligencia en Derechos Humanos, alineada con estándares internacionales y enfoques de gestión de riesgos.

  1. Conformación del comité y entrenamiento

Se conforma un comité multidisciplinario integrado por áreas y posiciones clave de la organización, considerando su relación e impacto potencial en materia de derechos humanos. El comité debe contar con un sponsor de alto nivel jerárquico que impulse su funcionamiento, facilite la toma de decisiones y fortalezca la integración del enfoque de debida diligencia dentro de la estrategia de la organización.

Posteriormente, se realiza un proceso de entrenamiento integral que va desde la comprensión desde estos derechos hasta los mecanismos de remediación.

  1. Diagnóstico en riesgos

Como siguiente etapa, se desarrolla un diagnóstico inicial de riesgos en derechos humanos mediante un proceso de revisión documental, evaluación de políticas y procedimientos, visitas de aseguramiento en sitio y entrevistas con gerencias y colaboradores. En esta etapa se busca identificar posibles brechas entre la documentación formal y la realidad operativa, así como detectar riesgos e impactos potenciales relacionados con derechos humanos dentro de las operaciones y la cadena de valor.

  1. Desarrollo de matriz de debida diligencia en Derechos Humanos

Como última etapa, se construye una matriz de debida diligencia en derechos humanos que integra regulaciones globales, regionales y locales, legislación laboral aplicable, estándares internacionales y requisitos específicos de la industria. Esta herramienta, que es gestionada por el comité, permite identificar riesgos concretos y evaluar el nivel de relación de la organización con cada impacto, ya sea directo, vinculado o derivado de sus operaciones y relaciones comerciales. Con base en ello, el comité define medidas preventivas, correctivas y de remediación orientadas a fortalecer la gestión y reducir los riesgos en toda la operación.

Industrias de alto impacto

Esta tendencia está cada vez más presente tanto en regulaciones internacionales como en los estándares implementados por las empresas líderes de industrias de alto impacto, aquellas cuyas operaciones tienen un potencial elevado de generar efectos significativos, directos o indirectos, sobre las personas, el medio ambiente y las comunidades.

En el contexto de la debida diligencia, estas industrias enfrentan mayores riesgos relacionados con derechos humanos, cadenas de suministro complejas, seguridad laboral, impacto ambiental y afectaciones comunitarias. Por este motivo, requieren sistemas más robustos de prevención, supervisión y gestión de riesgos. De ahí que han generado sus propios estándares alineados a la normativa internacional.

Algunos ejemplos de industrias de alto impacto son la minería, la agroindustria, la industria energética, el sector textil y de moda, entre otras.

Debida diligencia en derechos humanos: el nuevo estándar empresarial

La globalización ha vuelto visible muchos de los riesgos e impactos que durante años permanecieron ocultos dentro de las cadenas de suministro, transformando profundamente la manera en que entendemos el rol y la responsabilidad de las empresas.

Hoy, las organizaciones ya no son evaluadas únicamente por la calidad de sus productos o por sus resultados financieros. En este nuevo contexto, también son medidas por la forma en que gestionan sus impactos sobre las personas, las comunidades y el entorno que hace posible su operación.

Bajo esta nueva mirada, la debida diligencia en derechos humanos se ha convertido en un elemento clave de los modelos modernos de sostenibilidad, gobernanza y abastecimiento responsable. Las empresas necesitan demostrar a sus consumidores y los organismos reguladores que tienen la capacidad de identificar riesgos, prevenir impactos y proteger activamente la dignidad, seguridad y bienestar de las personas dentro de toda su cadena de valor, comenzando desde el origen de sus procesos mediante prácticas de abastecimiento responsable.

AUTOR
Héctor Muskus

Foto de Héctor Muskus