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Doble materialidad: base para la gestión ASG y la continuidad del negocio

La doble materialidad es el punto de partida para diseñar una estrategia de sostenibilidad. Además, permite fortalecer la gestión ASG y contribuir a la continuidad del negocio.

Portada sobre doble materialidad para la gestión ASG y la continuidad del negocio, con gráficos financieros, una lupa y una persona usando un celular.

31 de agosto del 2026

¿Qué es la doble materialidad?

La doble materialidad es un enfoque para determinar qué asuntos de sostenibilidad son relevantes para una empresa. Para ello, analiza dos perspectivas complementarias.

La primera considera los impactos que la empresa genera sobre las personas y el ambiente. La segunda evalúa los efectos financieros de factores ambientales, sociales o regulatorios sobre el negocio.

Este concepto actúa como un filtro estratégico y operativo. Su función es determinar qué información sobre sostenibilidad debe priorizarse, gestionarse y divulgarse.

EFRAG publicó la versión final de la Guía de Implementación del Análisis de Materialidad (IG 1) en mayo de 2024. De acuerdo con esta guía, la doble materialidad sustenta la determinación de información relevante bajo las NEIS o ESRS. Estas normas se desarrollaron en el marco de la Directiva de Información sobre Sostenibilidad Corporativa (CSRD).

Según EFRAG, un tema de sostenibilidad es material para una organización cuando cumple con los criterios de la materialidad de impacto, la materialidad financiera o ambas simultáneamente.

Materialidad de impacto: ¿cómo afecta la empresa a las personas y al ambiente?

La materialidad de impacto analiza, de adentro hacia afuera, cómo las actividades y la cadena de valor de la empresa afectan o pueden afectar al ambiente y a las personas.

Los impactos negativos se evalúan de acuerdo con su gravedad, la cual se determina a partir de tres criterios: escala, alcance y carácter irremediable. Cuando se trata de impactos potenciales, también se considera su probabilidad de ocurrencia.

Materialidad financiera: ¿cómo puede la sostenibilidad afectar a la empresa?

La materialidad financiera analiza, de afuera hacia adentro, cómo los factores ambientales, sociales o regulatorios pueden generar riesgos y oportunidades para la empresa.

Estos factores pueden afectar los flujos de efectivo, el costo de capital, el valor de los activos o el acceso a financiamiento. Sus posibles efectos se analizan a corto, mediano y largo plazo.

Por qué la doble materialidad importa para la estrategia empresarial 

La sostenibilidad ha dejado de ser un complemento ético. Hoy forma parte de la resiliencia financiera y operativa de las empresas. El entorno empresarial exige rigor, métricas auditables y una visión de largo plazo.

La gestión ASG busca mitigar riesgos reputacionales y fortalecer la continuidad de las operaciones. Este enfoque resulta especialmente relevante en un mercado altamente regulado y cambiante.

Uno de los principales errores de las empresas ha sido gestionar la sostenibilidad, las finanzas y los riesgos operativos como ámbitos independientes. En este sentido, la doble materialidad actúa como el puente de enlace que los unifica. Para ello, transforma los datos ambientales y sociales en información estratégica para la alta dirección.

En la práctica, esta integración influye en tres ámbitos principales: la estrategia de sostenibilidad, la gestión ASG y la continuidad del negocio. 

Estrategia de sostenibilidad

La estrategia ya no se limita a decidir qué causas benéficas apoyar. También exige comprender cómo interactúa la empresa con su entorno y cuáles son los asuntos que pueden afectar su capacidad para generar valor.

La doble materialidad ayuda a definir prioridades y puede orientar los primeros pasos para crear una estrategia de sostenibilidad. De este modo, los recursos se asignan a los asuntos que verdaderamente mueven la aguja.

Gestión ASG

La doble materialidad proporciona una base para definir los indicadores necesarios para elaborar reportes y responder a las necesidades de inversionistas, clientes y reguladores.

No obstante, sin un análisis previo, la recopilación de información ASG puede convertirse en un ejercicio masivo, ineficiente y costoso, sin una conexión clara con las decisiones del negocio.

Continuidad del negocio

El análisis permite anticipar disrupciones críticas antes de que afecten la estabilidad financiera, la operación o la cadena de suministro.

Por ejemplo, puede ayudar a identificar riesgos relacionados con la escasez de recursos, los cambios regulatorios, los fenómenos climáticos o las transiciones tecnológicas.

Al utilizar la doble materialidad como base, la empresa puede dejar de reaccionar únicamente ante las crisis ambientales o sociales. En cambio, puede gestionarlas de forma proactiva e integrarlas en su modelo de valor a largo plazo.

Infografía vertical de Guardia Consultores sobre doble materialidad. Explica la materialidad de impacto, que analiza cómo las actividades y la cadena de valor afectan a las personas y al ambiente, y la materialidad financiera, que evalúa los riesgos y oportunidades de sostenibilidad para la empresa. Incluye sus principales usos, una ruta de acción en cinco pasos y su contribución a la resiliencia, la toma de decisiones y la continuidad del negocio.
Infografía acerca de la doble materialidad

Las cinco fases de un estudio de doble materialidad

Para llevar este enfoque a la práctica, es necesario identificar y evaluar los impactos que genera la empresa. También deben analizarse los riesgos y oportunidades que los factores de sostenibilidad representan para el negocio. En Guardia Consultores estructuramos este proceso en cinco fases. 

1. Mapeo del modelo de negocio y la cadena de valor

El estudio no comienza en el área de sostenibilidad, sino en la operación. Primero, analizamos el modelo de negocio y la cadena de valor de la empresa.

La revisión comprende las actividades aguas arriba, como los proveedores y las materias primas. También considera las actividades aguas abajo, entre ellas la distribución, el uso del producto y el fin de su vida útil.

A partir de esta revisión, identificamos los puntos geográficos y operativos con mayor vulnerabilidad o exposición.

2. Identificación de impactos, riesgos y oportunidades (IRO) 

A continuación, elaboramos un inventario preliminar de los impactos, riesgos y oportunidades específicos de la organización. En conjunto, estos elementos se identifican mediante la sigla IRO. 

Los impactos son los efectos positivos o negativos derivados de las actividades de la empresa y su cadena de valor. Estos efectos pueden ser reales o potenciales y recaer sobre las personas o el ambiente.

Los riesgos y oportunidades corresponden a los efectos que los asuntos de sostenibilidad pueden tener sobre la empresa. Estos pueden influir en su situación financiera, desempeño y perspectivas.

Para identificarlos, tomamos como referencia estándares internacionales como GRI, ESRS e ISSB, así como las megatendencias y las características particulares del sector.

Esta etapa evita trabajar únicamente con temas generales. Por ejemplo, no se registra solo “cambio climático”. En su lugar, se formula una situación concreta: 

Riesgo financiero por una interrupción del suministro de agua causada por sequías prolongadas.

Esta precisión permite evaluar posteriormente cada impacto, riesgo u oportunidad mediante criterios técnicos y vincularlo con las operaciones de la empresa.

3. Diálogo y validación con grupos de interés

En esta fase, involucramos a los grupos de interés internos y externos. Sin embargo, el proceso no se limita a encuestas generales de percepción.

Utilizamos talleres técnicos, paneles de especialistas y entrevistas dirigidas. De este modo, recopilamos información cualitativa y evidencia que permite validar o complementar los impactos reales y potenciales identificados previamente.

4. Evaluación técnica de impactos, riesgos y oportunidades

En esta etapa, los impactos, riesgos y oportunidades identificados se valoran con base en los criterios correspondientes a cada perspectiva de la doble materialidad.

Este análisis permite determinar si un asunto es material por sus impactos sobre las personas y el ambiente. También establece si es material por sus posibles efectos financieros para la empresa o desde ambas perspectivas.

Asimismo, proporciona evidencia verificable para sustentar los resultados del estudio. La versión en español de la Guía de Implementación del Análisis de Materialidad de EFRAG, difundida por el ICAC, desarrolla los criterios aplicables.

5. Definición de umbrales y recomendaciones

Por último, junto con la alta dirección y el comité de auditoría, definimos los criterios y umbrales que permiten determinar qué asuntos son materiales. 

Este proceso asegura un filtrado objetivo y transparente que servirá como la base legal y auditable para los reportes corporativos y la toma de decisiones.

Los Requisitos Generales de ESRS 1 establecen que las empresas deben explicar los criterios y umbrales utilizados en su evaluación de materialidad.

Integración de la doble materialidad con el sistema de gestión de riesgos

La verdadera potencia de la doble materialidad radica en integrar su dimensión financiera con la gestión de riesgos corporativos o Enterprise Risk Management (ERM). 

Al traducir los factores ASG al lenguaje del riesgo tradicional, la empresa puede incorporar los resultados en sus procesos de decisión. Esta integración fortalece la continuidad del negocio mediante herramientas cuantitativas y análisis prospectivos.

Cálculo de probabilidad e impacto económico

Los riesgos climáticos, sociales y de gobernanza pueden evaluarse según su probabilidad de ocurrencia y su posible efecto financiero.

Entre los casos analizados pueden encontrarse las inundaciones en plantas de producción, la escasez de materias primas, las interrupciones logísticas o las multas derivadas de incumplimientos en la cadena de valor.

Análisis de escenarios

Los escenarios permiten evaluar la resiliencia del modelo de negocio ante distintos futuros posibles. Por ejemplo, la empresa puede estimar cómo afectaría sus costos operativos un impuesto al carbono, una regulación más estricta o un escenario de escasez hídrica extrema.

Este ejercicio ayuda a anticipar consecuencias y a preparar respuestas antes de que el riesgo se materialice.

Trazabilidad y resiliencia

El resultado del análisis no debe limitarse a un informe estático. Los impactos, riesgos y oportunidades materiales deben integrarse en un mapa de riesgos dinámico, trazable y auditable.

A partir de esta información, la empresa puede adaptar sus operaciones, mitigar posibles pérdidas y fortalecer la continuidad del negocio.

Mejores prácticas para diseñar una estrategia desde la doble materialidad

En Guardia Consultores sugerimos una ruta de acción para convertir este ejercicio en una herramienta de gestión y una ventaja competitiva.

1. Adoptar la doble materialidad como punto de partida

Antes de definir metas de sostenibilidad o contratar un software de medición, es necesario realizar un análisis de doble materialidad. 

Este proceso debe atender los criterios aplicables de marcos como ESRS y considerar otras referencias relevantes, entre ellas GRI e ISSB. Así, el análisis funciona como el plano arquitectónico de la estrategia.

2. Asumir la sostenibilidad como una responsabilidad compartida 

Los líderes de finanzas, operaciones, riesgos y recursos humanos deben participar en las mesas de evaluación. La sostenibilidad es demasiado importante para quedar exclusivamente en manos de un departamento aislado.

3. Cuantificar para tomar decisiones

Es necesario avanzar de la información cualitativa hacia indicadores cuantitativos. 

En particular, pueden definirse umbrales financieros mediante montos monetarios o porcentajes del EBITDA. Estos parámetros ayudan a determinar cuándo un riesgo o una oportunidad ASG puede adquirir relevancia financiera.

4. Conectar la materialidad con el plan de continuidad del negocio

Finalmente, los riesgos financieros identificados deben incorporarse en los planes de continuidad y gestión de crisis. 

Si un impacto ambiental, social o regulatorio puede detener la producción, afectar el suministro o incrementar los costos, la empresa necesita una respuesta operativa preparada. 

Conclusiones y recomendaciones finales

El avance en la gestión corporativa apunta hacia una mayor profesionalización e integración de la sostenibilidad con las finanzas, las operaciones y la gestión de riesgos.

Las empresas que abordan la materialidad como un trámite de comunicación pueden quedar expuestas a disrupciones operativas. También pueden enfrentar incumplimientos y perder oportunidades de financiamiento o inversión.

Adoptar la doble materialidad como punto de partida permite identificar los asuntos prioritarios, evaluar sus impactos y efectos financieros, y convertir los resultados en decisiones concretas.

De este modo, la gestión ASG deja de entenderse únicamente como una obligación de cumplimiento. En cambio, se convierte en una herramienta para fortalecer la continuidad del negocio y construir valor a largo plazo.

Autora

Con más de 19 años de trayectoria, Inés Guardia es Directora de Guardia Consultores. Acompaña a empresas en la identificación y gestión de riesgos y oportunidades ASG, con el objetivo de integrar la sostenibilidad en la estrategia, fortalecer la resiliencia y generar valor para el negocio.

Foto de perfil de ines guardia, directora de Guardia Consultores