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MISSE: Qué es la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético y cómo prepararse

La MISSE permite evaluar los impactos sociales de los proyectos energéticos en México. Conoce los principales requisitos de la regulación y cómo prepararte para integrar la gestión social desde la planeación.

Portada del artículo sobre la MISSE en México. A la izquierda, título en azul y logotipo de Guardia Consultores; a la derecha, parque eólico en un paisaje montañoso al atardecer.

30 de octubre de 2026

En México, la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE) es un estudio que permite identificar y evaluar los impactos sociales de determinados proyectos energéticos. A partir de este análisis, se establecen medidas para atender sus efectos sobre las personas y las comunidades.

La MISSE contempla actividades específicas de los sectores eléctrico, de hidrocarburos, geotérmico y de biocombustibles. Su presentación depende de las características de cada proyecto y de las excepciones previstas en la normativa.

Además de su solidez técnica y financiera, la viabilidad de estos proyectos depende de su relación con el territorio y las comunidades. Por ello, es importante integrar la gestión social desde las primeras etapas de planeación.

Desde el 17 de febrero de 2026, la MISSE se rige por nuevas disposiciones de la Secretaría de Energía (SENER). Estas sustituyeron las reglas de la anterior Evaluación de Impacto Social (EVIS).

En este artículo explicamos los principales requisitos de la MISSE y cómo prepararse para cumplirlos desde la planeación del proyecto.

¿Qué es la MISSE y por qué es relevante para los proyectos energéticos?

Las empresas y demás promoventes de proyectos sujetos a esta obligación deben presentar la MISSE ante la Secretaría de Energía. Este estudio permite reconocer tanto los beneficios esperados como las posibles afectaciones de las obras y actividades.

Por ejemplo, un parque eólico, una planta solar o una instalación de hidrocarburos pueden generar empleos y oportunidades económicas. Sin embargo, también pueden modificar el uso del territorio, el acceso a recursos naturales o las actividades cotidianas de la población.

Conocer estos impactos permite anticipar riesgos, definir medidas de prevención y fortalecer la relación con las comunidades. La relevancia de la MISSE va más allá de obtener una autorización.

Así, la MISSE aporta información para tomar mejores decisiones y avanzar hacia una gestión social responsable. También puede contribuir a construir la licencia social para operar, basada en la aceptación y confianza de las comunidades.

¿Qué cambió con las nuevas disposiciones de la MISSE?

Tras la reforma energética de 2025, las disposiciones de 2026 precisaron los requisitos de la MISSE para distintas actividades del sector energético.

Entre los principales aspectos de esta regulación destacan:

  • Proyectos sujetos a la MISSE: La regulación establece qué actividades deben presentar este estudio y cuáles están exceptuadas. Por ello, es importante verificar los requisitos aplicables a cada proyecto.
  • Tres formatos de presentación: La MISSE contempla los formatos A, B y C, según el tipo de actividad, la capacidad y la ubicación del proyecto. Cada uno exige información distinta.
  • Derechos humanos y perspectiva de género: La evaluación debe considerar los efectos diferenciados sobre personas y comunidades. Se presta especial atención a los pueblos indígenas y afromexicanos, así como a los grupos en situación de vulnerabilidad.
  • Autorización y cumplimiento: La SENER puede autorizar, condicionar o negar una MISSE. Para los proyectos sujetos a esta obligación, es necesario contar con la autorización definitiva antes de iniciar el desarrollo de su infraestructura. Además, las empresas deben cumplir las medidas y compromisos establecidos en su Plan de Gestión Social.

Para consultar los requisitos por actividad y formato, revisa las disposiciones oficiales de la MISSE.

Caracterización del territorio y las comunidades

Para elaborar una MISSE, es necesario conocer las condiciones sociales, económicas y culturales del territorio donde se desarrollará el proyecto.

Este diagnóstico requiere información actualizada y verificable. El diseño de una MISSE no se resuelve desde el escritorio. El trabajo de campo complementa el análisis documental y permite conocer las particularidades de cada comunidad.

Entre los principales aspectos que deben considerarse están:

  • Población y condiciones de vida: Dinámicas de población, empleo, niveles de ingreso, acceso a servicios básicos y grado de marginación.
  • Tenencia de la tierra y organización local: Estructura agraria (ejidal, comunal o propiedad privada), autoridades tradicionales, reglamentos internos y usos del suelo.
  • Cultura e identidad: Presencia de pueblos indígenas y afromexicanos, tradiciones, prácticas culturales y sitios de importancia para las comunidades.
  • Vulnerabilidades sociales y ambientales: Antecedentes de conflictos territoriales, grupos en situación de vulnerabilidad y dependencia de los recursos naturales.

Área de influencia, línea base social y actores de interés

Una vez identificadas las características del territorio, es necesario determinar hasta dónde podrían extenderse los impactos del proyecto. Para ello, la MISSE contempla tres áreas de influencia:

  • Área Núcleo (AN): Espacio donde se desarrollará la infraestructura del proyecto, incluida una zona de amortiguamiento.
  • Área de Influencia Directa (AID): Entorno donde las obras y operaciones pueden generar impactos directos sobre las personas y comunidades.
  • Área de Influencia Indirecta (AII): Zona más amplia donde pueden presentarse efectos indirectos o acumulativos.

La delimitación depende del tipo de proyecto. El formato A requiere únicamente el Área Núcleo; los formatos B y C contemplan las tres áreas.

Para los proyectos que requieren un análisis más amplio, también se elabora una Línea Base Social (LBS). Esta reúne información sobre las condiciones de vida de las comunidades antes del proyecto. También establece indicadores para medir cambios a lo largo del tiempo.

Los actores de interés son personas, autoridades y organizaciones que pueden verse afectadas por el proyecto o influir en su desarrollo. Entre ellos se encuentran líderes comunitarios, autoridades ejidales, organizaciones locales y grupos productivos.

Identificación y evaluación de impactos sociales

Con esta información, el siguiente paso es identificar los cambios que podría generar el proyecto y sus consecuencias.

La MISSE contempla la evaluación de impactos positivos y negativos. También considera cómo estos pueden acumularse, permanecer en el tiempo o afectar de manera diferente a determinados grupos.

Entre los principales tipos de impactos se encuentran:

  • Impactos positivos: Generación de empleo local, nuevas oportunidades económicas y desarrollo de infraestructura comunitaria.
  • Impactos negativos: Mayor presión sobre los servicios públicos, cambios en las rutas de tránsito o restricciones de acceso a recursos naturales.
  • Impactos acumulativos, sinérgicos y residuales: Efectos que se suman o intensifican por otras actividades en la región, o que permanecen después de aplicar medidas para reducirlos.
  • Impactos diferenciados: Consecuencias que afectan de manera particular a ciertos grupos, como mujeres, pueblos indígenas o afromexicanos y personas en situación de vulnerabilidad.

Para evaluarlos, se consideran su probabilidad, duración, alcance, reversibilidad y relevancia para las comunidades.

Una matriz de Impactos, Riesgos y Oportunidades (IRO) puede ayudar a organizar esta información y establecer prioridades.

Infografía de Guardia Consultores titulada «MISSE: del territorio a la gestión social». Presenta información sobre el territorio, áreas de influencia, línea base social y actores de interés, así como tres etapas: evaluar impactos, desarrollar el PGS y dar seguimiento.

Participación y vinculación con las comunidades

La participación de las comunidades es fundamental para comprender cómo un proyecto energético puede afectar su vida cotidiana. Sus experiencias, necesidades y preocupaciones aportan información valiosa para la elaboración de la MISSE.

Pueden utilizarse distintas herramientas para incorporar estas perspectivas:

  • Investigación Acción Participativa (IAP): Enfoque que promueve la participación de las comunidades en el diagnóstico. Puede apoyarse en entrevistas a profundidad, talleres y grupos focales.
  • Diálogo de saberes: Reconoce los conocimientos de las comunidades y sus formas de organización. También requiere comunicar la información del proyecto de manera clara y en la lengua de la comunidad cuando sea necesario.
  • Participación incluyente: Busca que las distintas voces de la comunidad sean escuchadas, con especial atención a las mujeres y los grupos en situación de vulnerabilidad.

Un aspecto importante es la consulta previa, libre e informada. Cuando un proyecto puede afectar directamente a pueblos y comunidades indígenas o afromexicanas, la SENER determina si procede la consulta y, en su caso, conduce el proceso.

La SENER puede negar la autorización si un proyecto pone en riesgo la supervivencia de un pueblo o comunidad indígena o afromexicana. También puede hacerlo cuando una comunidad niega su consentimiento durante la consulta previa y el proyecto es incompatible con la política energética, la planeación vinculante o el interés público.

La consulta previa es un procedimiento distinto de las entrevistas y reuniones comunitarias que las empresas realizan para elaborar la MISSE.

El diálogo debe mantenerse durante el proyecto para atender inquietudes, dar seguimiento a los compromisos y fortalecer la confianza.

Plan de Gestión Social: cómo atender los impactos

Una vez identificados los posibles impactos, es necesario definir las acciones para atenderlos. Para ello, la MISSE incorpora un Plan de Gestión Social (PGS), que establece las medidas y compromisos que deberá implementar la empresa.

El PGS contempla medidas para atender impactos negativos y potenciar los positivos:

  • Prevención: Evitar los impactos negativos desde el diseño del proyecto.
  • Mitigación: Reducir las afectaciones que no puedan evitarse.
  • Remediación: Reparar o rehabilitar los daños ocasionados.
  • Compensación: Contrarrestar los efectos negativos que persistan después de aplicar las medidas anteriores.
  • Ampliación: Potenciar los impactos positivos del proyecto en las comunidades.

Para llevar estas acciones a la práctica, el PGS debe establecer recursos, responsables e indicadores de seguimiento. También debe incluir mecanismos de participación comunitaria y atención de quejas.

Otro componente relevante son los beneficios sociales compartidos. En los formatos B y C, se requiere una estrategia específica para estos beneficios. La normativa establece que la inversión destinada a ellos debe ser igual o superior a la prevista para atender los impactos sociales.

Autorización y seguimiento de la MISSE

Obtener la autorización definitiva de la MISSE es un requisito para iniciar la construcción de la infraestructura del proyecto. Sin embargo, las responsabilidades de la empresa continúan durante su desarrollo.

La autorización conserva su validez durante la vida del proyecto, siempre que no presente modificaciones sustanciales.

Las empresas deben prestar atención a tres aspectos para asegurar el cumplimiento:

  • Indicadores de seguimiento (KPIs): Medir los avances y resultados de las acciones establecidas en el Plan de Gestión Social.
  • Reportes de cumplimiento: Presentar los informes anuales del PGS y acreditar los compromisos y condicionantes con evidencias verificables.
  • Cambios en el proyecto: Revisar modificaciones de ubicación o área de influencia, así como la aparición de nuevos impactos sociales significativos.

El seguimiento permite evaluar las medidas y ajustar la gestión social ante nuevos riesgos.

¿Cómo prepararse para la MISSE? La perspectiva de Guardia Consultores

La preparación de una MISSE debe comenzar desde las primeras etapas de planeación del proyecto. Así se pueden anticipar riesgos, reunir información y evitar contratiempos durante el desarrollo de la infraestructura.

En Guardia Consultores contamos con experiencia en manifestaciones de impacto social y líneas base para los sectores de energía y minería. También hemos realizado trabajo de campo y gestión social en proyectos eólicos y solares.

Nuestra metodología contempla siete pasos para acompañar a las empresas en este proceso:

  1. Diagnóstico inicial: Revisamos las características del proyecto, identificamos los requisitos aplicables y evaluamos los riesgos sociales iniciales.
  2. Línea Base Social e investigación de campo: Recopilamos información sobre las comunidades y su entorno mediante herramientas de investigación social, entrevistas y análisis de datos.
  3. Evaluación de impactos y riesgos: Identificamos las posibles consecuencias sociales del proyecto y las prioridades de gestión. Cuando corresponde, complementamos el análisis con un enfoque de doble materialidad y estándares internacionales.
  4. Diseño e implementación del Plan de Gestión Social: Definimos medidas para atender los impactos, fortalecer el relacionamiento comunitario, promover beneficios sociales compartidos e integrar la debida diligencia en derechos humanos.
  5. Capacitación de equipos operativos: Con Cátedra Educación, fortalecemos las capacidades de personal y contratistas para relacionarse de manera ética y respetuosa con las comunidades.
  6. Monitoreo y reporte: Establecemos indicadores para evaluar los avances, documentar resultados y dar seguimiento a los compromisos y requisitos regulatorios.
  7. Mejora continua y auditoría: Evaluamos periódicamente las medidas implementadas para identificar oportunidades de mejora en la gestión social.

De la MISSE a una gestión social continua

La información obtenida mediante la MISSE cobra valor cuando se incorpora a las decisiones y operaciones de la empresa.

En Guardia Consultores acompañamos a las empresas del sector energético en ese proceso.

¿Tu empresa necesita preparar una MISSE o fortalecer su gestión social? Conoce cómo podemos ayudarte.

Autor

Héctor Muskus cuenta con más de 10 años de experiencia en proyectos y desarrollo de modelos de sostenibilidad. Se destaca por su capacidad para la resolución de problemas. Tiene una sólida trayectoria en la alineación de objetivos empresariales con estándares internacionales.

Foto de perfil de Hector muskus, director de operaciones de Guardia Consultores